El fin de semana pasado tuvimos la suerte de participar en el Encuentro educativo “EL PODER TRANSFORMADOR DE LA NATURALEZA” que organizaban La Violeta junto a GJN Saltamontes con el apoyo del Observatorio para el estudio y desarrollo de Innovaciones en el ámbito educativo, de la Universidad Rey Juan Carlos.

Fue una buena excusa para reencontrarnos una vez más con amigos y proyectos que seguimos y admiramos. Y también para poner cara al fin a personas que solo conocíamos a través de internet.

Las jornadas empezaron con una interesante conferencia de Lucía Loren sobre “Arte, Naturaleza e Infancia” en la cual reivindicaba el arte como proceso cotidiano del ser humano, integrándolo de modo que el arte sea algo natural y espontáneo para todas las personas.

Para ello, Lucía Loren trabaja en procesos colaborativos para reactivar la creatividad social y nos explicaba cómo al trabajar de este modo participativo, la autoría se diluye. Ya no son su proyectos artísticos sino que el grupo o comunidad con el que trabaja los hace suyos colectivamente. ¡Qué importante acallar al ego que quiere gritar: “esto es mío” y ser capaz de trabajar como una más del grupo!

El viernes tuvimos también la oportunidad de escuchar a varios proyectos educativos en la naturaleza hablar de sus orígenes, de sus dificultades, sus preocupaciones, su filosofía… Proyectos queridos y conocidos por nosotras como Plisti-Plasta o Alaire, y algunos que no hemos visitado pero conocíamos su trayectoria, como Ses Milanes o La escuela del bosque que ha iniciado también la etapa de primaria.

Nos resuenan las palabras en tanto que hemos vivenciado mucha parte de ello a través de Silvas y Fentos, el “Espacio de juego y educación libre en la naturaleza” al que pertenecemos. Y a pesar de las diferencias particulares entre cada proyecto, se veía una gran ilusión en todas las personas en aquello que estaban haciendo como elemento común. Ganas de trabajar en conjunto para, como decía Katia Hueso del GJN Saltamontes, conseguir que la homologación de estas escuelas no implique pasar por el aro, sino conseguir que el aro se haga más grande.

Me quedo especialmente con el mensaje de Pedro, de Plisti-Plasta, cuando al preguntarle por las dificultades con las que se han ido encontrando, su respuesta fue que no habían tenido ninguna dificultad, que si trabajas con ilusión realmente no encuentras dificultades sino oportunidades para crecer de otra manera. Ojalá siempre se trabajara con esta visión.

Muy interesante también el trabajo emocional de este grupo con las familias para que los niños y niñas lleguen cada día con las emociones liberadas de casa y puedan dedicarse realmente a disfrutar de su jornada en la naturaleza.

El sábado, tras un espacio para talleres y un Open Space de presentación de proyectos, escuchamos la conferencia “Salud, Naturaleza e Infancia” a cargo de Pati Blasco, que fue para mí, a nivel personal, muy inspiradora. Me enganchó la manera en la que a través de su propia historia vital, íntimamente relacionada con la escalada, nos fue haciendo partícipes de la importancia de la conexión con la naturaleza. Para ella uno de los grandes aprendizajes que le ha dado la montaña es la vivencia del presente como algo absoluto que no se puede capturar y que sucede sólo una vez. En una sociedad en la que parece que tratamos de inmortalizar todo, de aferrarnos a lo pasado, nos es de gran ayuda aprender a aceptar lo que vivimos y aceptar también lo que nos estamos perdiendo, dejarlo ir.

Con los pelos de punta viendo su tenacidad, su manera de ir más allá de sus límites y conseguir traspasarlos. Como ella misma dijo, lo importante es no rendirse. Si no te rindes, al final lo consigues. Se trata de no rendirse y disfrutar. Disfrutar no solo del éxito, de conseguir lo que queremos, sino de todos los intentos que nos llevan a ello.

Para acabar, nos dejó una reflexión que quiero compartir ahora aquí: A veces en la educación nos centramos tanto en el bienestar de los niños que nos olvidamos de crecer como personas adultas, nos olvidamos de hacer lo que nos hace felices y eso, al final, tampoco es beneficioso para las niñas ni niños. Lo mejor para ellas es poder relacionarse con personas felices y satisfechas con su vida. Padres, madres, acompañantes educativos, cualquier otra persona que se relacione estrechamente con la infancia….¿estamos haciendo aquello que nos llena?

Un abrazo largo a todas las personas que van, que vamos, abriendo camino para devolver a la infancia la naturaleza de la que nosotras fuimos distanciadas. Gracias Edna, Nenea, Amadahi, Innatura, Roncescan Perros de ayuda, a todas las personas y proyectos ya mencionados, a todas las personas asistentes y a todas aquellas que nos leéis pensando que definitivamente hay que agrandar ese aro.

(*imagen de la intervencion Al hilo del paisaje, de Lucía Loren)
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