¡Envío gratuíto a partir de 90€!
Ropa impermeable y autonomía: ¿Cómo funciona eso “ahí arriba”?

Ropa impermeable y autonomía: ¿Cómo funciona eso “ahí arriba”?

Es una mañana de otoño cualquiera en una escuela de infantil. Es temprano, fuera está lloviendo. Un grupito de niños y niñas se arremolina a la salida de una de las aulas preparándose para salir. Espera, espera, Inés… ¡pero si fuera está lloviendo! ¿Cómo van a salir? ¡Se van a mojar! Pues tendrán que quedarse ese día dentro sin salir, como siempre que llueve.

Bueno, pues no, la realidad es que “ahí arriba”, en Noruega más concretamente, los niños y niñas salen a jugar fuera a diario. Para ello, en sus hábitos de vida escolar está incluído el tener siempre a mano vestuario impermeable. Sí, igual que tienen su mochila, su almuerzo o sus lápices de colores, parte de su equipación para el cole, es el vestuario para jugar en el exterior.

Muchas veces, al plantear esto en un sistema escolar como el nuestro, se percibe como una dificultad más a añadir en el día a día. Un engorro más. Algo así como, madre mía, bastante tenemos ya, como para ahora además tener que añadir el proceso de vestirse para salir a jugar fuera.

Sin embargo, hoy quiero mostrar en esta entrada, no sólo que no es un engorro, sino que incluir esa rutina en infantil, es un gran aporte para el desarrollo de la autonomía en esta etapa de su desarrollo.

Para eso he invitado a Miriam del Blog “Desde aquí arriba”. Miriam es maestra en la etapa de infantil en Noruega. En su blog nos relata sus días trabajando en un Barnehage, el equivalente a la escuela infantil de 0 a 6 en España. A continuación nos ofrece su punto de vista sobre este aspecto, desde su propia experiencia.

¡Bienvenida Miriam!

Hola, como ha explicado Inés, soy Miriam y os hablo “desde aquí arriba”, en concreto desde Bergen (Noruega). Cada día, haga el tiempo que haga, salgo a jugar con los niños y niñas de la escuela en la que trabajo. Haga frío o calor, lluvia, sol o nieve, salimos a jugar fuera unas 2 horas y media, además del día de excursión, en el que estamos fuera prácticamente toda la jornada. Hoy me gustaría contaros mi experiencia a la hora de favorecer la autonomía de los niños y niñas en el momento de prepararse para salir con la ropa impermeable, así como algunas reflexiones sobre este tema.

Hace unos meses hice un post en mi blog explicando algunos tips para jugar con lluvia sin mojarse. Uno de los tips fue colocar el peto de lluvia siempre debajo de la chaqueta de lluvia, y ahí fue cuando Inés me preguntaba acerca de la autonomía de los niños y niñas en este aspecto. ¿Pueden ser autónomos los niños y niñas para vestirse de esta manera? ¿Qué ocurre cuando necesitan ir al baño? ¿Les ayudamos con todo esto en Noruega?

Antes de pararnos a pensar si los niños y niñas son autónomos cuando se visten o cuando van al baño (momentos muy concretos), a mi me gusta plantearme si son autónomos en el día a día, a nivel general. En el barnehage, los niños y niñas pasan gran parte de su tiempo jugando de manera libre. Esto implica una enorme autonomía pues son ellos mismos quienes llevan a cabo todas las acciones: Desde escoger e “interpretar” su rol en el juego, hasta buscar y utilizar los materiales o herramientas que van a utilizar. Cuando hablo de esto me refiero a que si un niño de 2 años necesita algo que está más alto de lo que puede llegar con sus manos, irá él mismo a buscar un taburete, lo trasladará y cogerá aquello que necesite.

La autonomía en Noruega no es un tema que se plantee en la escuela, pues se da por hecho que los niños y niñas son autónomos siempre. Cada uno de ellos es un miembro activo del grupo. Pueden decidir, ser escuchados, participar (o no) en las actividades de la vida diaria como poner la mesa para comer, limpiar el agua que ha caído al suelo o levantarse si se han caído al suelo. Los niños y niñas del barnehage no reciben ayuda constante, reciben ayuda cuando la necesitan o la piden y esto hace, curiosamente, que pidan ayuda menos, pues son conscientes de que son capaces de muchas cosas, llegando incluso a rechazar la ayuda si consideran que no la necesitan.

¿Qué tiene que ver esto con la ropa de lluvia? A primera vista puede que nada, pero el momento de vestirse y desvestirse es un momento clave en el desarrollo de la autonomía de los niños y niñas. Es un momento perfecto para realizar una actividad de la vida diaria de la manera más natural. La ropa de lluvia supone mayor dificultad que ponerse simplemente unas zapatillas y una chaqueta y esto puede dificultar la autonomía, pues van a necesitar mucha más ayuda, al menos al principio. Sin embargo, si entendemos que el día a día de los niños está repleto de oportunidades para desarrollar su autonomía, esto no supondrá ningún problema, pues los niños y niñas van a ser autónomos pese a esta dificultad.

Los petos de lluvia tienen enganches que pueden ser complicados de poner (las gomas de las botas y los clicks de los tirantes), colocar el pantalón cubriendo la bota es difícil también. Si a esto le añadimos que hace frío y tienen que ponerse manoplas de lluvia, aún se complica más, pues tal vez pueden ponerse una, pero la otra siempre se complica. Y si además, llevan gorro y capucha, lo más probable es que tengas que ayudarles mil y una vez a recolocarse el gorro para que puedan ver algo.

Por supuesto, necesitan mucha más ayuda al vestirse con equipación de lluvia o nieve que sin ella. Pero ¿Implica esto que debamos evitar esta equipación? Por supuesto que no. Las oportunidades que les ofrece jugar con la lluvia y disfrutar del juego al aire libre o de una excursión por la naturaleza de manera autónoma (sin tener que evitar mojarse o ensuciarse) les van a aportar muchísimo más que vestirse de forma autónoma poniéndose sólo botas y chaqueta pero sin poderse mover de debajo del paraguas.

https://www.instagram.com/p/BaHnMRSlfr8/?utm_source=ig_web_copy_link

Si ofrecemos a los niños y niñas una vida diaria activa y llena de oportunidades para ser autónomos como las que ofrece el juego libre, podemos como adultos acompañantes de su proceso de desarrollo, acompañar y ayudar cuando ellos lo necesiten. Pues ayudarles no les restará autonomía, sino que les servirá de ejemplo sobre cómo hacerlo y poco a poco irán sabiéndolo hacer de forma autónoma. Además de que les permitirá sentirse queridos y cuidados afianzando su estabilidad emocional.  

Aún así, junto con Inés, hemos querido facilitaros una lista de tips o consejos para favorecer la autonomía en el momento de ponerse y quitarse la ropa de lluvia para que este sea un momento agradable de aprendizaje y podamos aprovechar las dificultades añadidas que ofrece la ropa impermeable como motor de aprendizaje.

TRUCOS Y CONSEJOS PARA FAVORECER LA AUTONOMÍA PARA PONERSE LA ROPA DE LLUVIA

  • Ser consciente de que esto va a implicar más tiempo para salir que simplemente ponerse una chaqueta, y prevenirlo: darle importancia a este momento y tener paciencia: Las prisas son el peor enemigo de la autonomía. 
  • Practicarlo cada día, aunque no llueva: por ejemplo estar en casa o en el aula sin zapatillas de exterior, sino con zapatillas de ir por casa o calcetines permitirá que cada día tengan que practicar el ponerse y quitarse las zapatillas varias veces. Lleva tiempo pero les hará autónomos. 
  • Tener la ropa adecuadamente colgada y disponible a su altura. Hablar previamente con ellos de qué ropa van a necesitar y por qué ¿Llueve? ¿Hace frío o calor? ¿Necesitamos manoplas? ¿Necesitaremos capucha?
  • Dejar dispuestos los petos con los tirantes abrochados ya: se los podrán poner solos como si fuera un pantalón. Sólo tendrán que colocarse los tirantes sobre los hombros. Los más mayores e incluso algunos pequeños saben engancharlos, en este caso: darles tiempo para hacerlo, pues lo van a necesitar. 
  • Poner cintas largas en los tiradores de las cremalleras de las chaquetas para que puedan abrocharse y desabrocharse con facilidad. Esto es especialmente útil si llevan guantes y manoplas. De esta manera no necesitarán quitárselos. (Aún así, tened en cuenta que abrochar cremalleras es un proceso más difícil que quitarlas)
  • Tener las botas dispuestas también a su altura, y un lugar destinado a ponérselas y quitárselas. 
  • Colocar los petos de lluvia en las botas de agua, arrugados o estrujados sobre ellas a modo “bombero”. Esto, especialmente para los más pequeños, les permitirá ponerse las botas y sólo estirar del pantalón y posteriormente ponerse los tirantes (que pueden estar ya abrochados previamente).
  • Para ponerse la chaqueta de lluvia pueden ponerse primero la capucha, así será más fácil encontrar las mangas sin ayuda. Otra opción es colocarla en el suelo del revés, metes los brazos en las mangas y le das la vuelta sobre la cabeza. Aquí tenéis un video que lo muestra
  • Tener claro el orden en el que han de vestirse: 
  1. Peto. 
  2. botas (si no estaban colocadas en el peto). 
  3. Braga de cuello si hace falta. 
  4. Chaqueta. 
  5. Gorro
  6. Manoplas (Las manoplas es más agradable tenerlas por dentro de la chaqueta, y si llueve mucho es mejor para no mojarse. En este caso se colocarían antes de la chaqueta, pero probablemente no podrán abrochar la chaqueta solos)
https://www.instagram.com/p/BqPdWczhpbx/?utm_source=ig_web_copy_link

Estos trucos pueden ser utilizados también en casa, claro. El prepararse para salir, también puede ser un bonito ritual, con su especial ritmo. Porque el hogar, es la principal escuela.

Así, os dejamos esta evidencia pues, de la ropa para exterior como oportunidad, y no como obstáculo. Porque bien merece la pena emplear algo de tiempo en prepararse para salir, porque de ello, del juego al aire libre, obtendrán numerosos beneficios. Allí arriba lo practican a diario con total naturalidad… ¿no lo empezamos a creer como algo posible aquí? Creemos que ya va siendo hora 😉


Muchísimas gracias, Miriam por tu aportación. Os recomiendo encarecidamente que sigáis su blog y sus publicaciones en Instagram y Facebook. Tanto si eres docente, como si eres madre o padre. Miriam nos invita a replantearnos muchos de los convencionalismos que tenemos tan asumidos en el sistema educativo. Nos muestra desde su experiencia, lo importante que es que pongamos en el centro las auténticas necesidades de la infancia.

Si hay algo que me llevo siempre de sus reflexiones, y en lo que estoy totalmente de acuerdo, es que muchos de los cambios que nos gustaría ver en la educación infantil, no dependen de tener más o menos medios. Es sobre todo una cuestión de actitud. Actitud por parte de los docentes para que se atrevan a salir de los convencionalismos y el “siempre se hizo así”. Y por parte de las familias, para que nos animemos a poner cosas en duda, y a demandar a las escuelas aquello sabemos que es más conveniente para los peques. Porque muchas lo sabemos, y nos tenemos que atrever a hacerlo saber.

En suma, que hagamos un cambio de mirada, como sociedad, hacia cómo nos relacionamos con la infancia y ver qué es realmente importante en esta etapa tan crucial y bella de su vida: JUGAR. Y en el caso que nos ocupa en este post, la importancia de jugar al aire libre, todo el año, también con mal tiempo.


En siguientes post, veremos cómo se puede implantar desde lo más práctico, la rutina de salir al patio a diario… ¡haga el tiempo que haga!

Ines Redondo

Ya fuera fantaseando con ser veterinaria rural, o bióloga como finalmente fue, fui una niña que vivió su primera infancia en la urbe y que se fascinaba con la idea de vivir cerca de la Naturaleza. Cada vez que íbamos a las dehesas y los montes de la Sierra del Guadarrama la sensación era de asombro, de curiosidad, disfrute... de sólo querer estar ahí. Ahora ya con la distancia lo resumiría con la palabra conexión. Ni veterinaria, ni ejerciendo la biología, pero sí acompañando y favoreciendo a nuestra manera que nuestro hijo e hija puedan vivir esa misma conexión con la Naturaleza y también con ellxs mismxs.

Deja un comentario

Cerrar menú
×

Carrito

{"cart_token":"","hash":"","cart_data":""}