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Entrevista a Katia Hueso ¡y sorteo!

Entrevista a Katia Hueso ¡y sorteo!

Madre, docente, investigadora, conferenciante y sobre todo de mente inquieta. Katia Hueso en aquello que se interesa, se sumerge y se entrega. Dos de sus libros más recientes son “Somos Naturaleza” y “Jugar al aire libre”. Ambos son un compendio sobre lo que todos somos y de donde hemos venido: de la naturaleza y de muchos momentos de juego. Son unas lecturas que nos recopilan todo un epítome de datos históricos, investigaciones y sesudos estudios, que Katia con generosidad nos digiere y explica. Siempre, como no, impregnado de su especial sentido del humor y de su propias y curiosas anécdotas de vida.

He tenido la oportunidad de asistir durante un fin de semana a una de las formaciones que ofrece sobre el tema. Así que hemos podido charlar un ratito, y aquí lo compartimos con vosotros.

Además de todo lo que he contado en la introducción, tenemos a una pionera, ya que eres cofundadora del primer proyecto educativo que lleva a cabo toda su actividad al aire libre:El Grupo de Juego en la Naturaleza Saltamontes, que iniciasteis hace ya 8 años en Collado Mediano (Madrid) , y que es todo un referente. ¿Qué es Saltamontes y qué fue lo que os motivó a iniciarlo?

Saltamontes surgió por la necesidad de poder ofrecer a los niños, entre los que estaban los hijos de las tres mujeres que fundamos el proyecto, una propuesta educativa amable, respetuosa y en contacto con la naturaleza. Vivimos en Collado Mediano, un municipio de la Sierra de Guadarrama, y estamos rodeados de monte. Por desgracia, era algo que las escuelas de la zona no parecían aprovechar.  Así que nos liamos la manta a la cabeza, y gracias a la experiencia de mis compañeras en pedagogías activas, ocio y tiempo libre y de mi conocimiento de las escuelas al aire libre en Escandinavia, nos animamos a combinar lo mejor de ambos mundos.

¿Qué retos encontrasteis a la hora de ponerlo en marcha?

Por una parte, todos los del mundo. En aquel entonces no se hablaba de nada parecido a la educación en la naturaleza y nos costó mucho encontrar familias con interés, porque era difícil incluso explicárselo. Era todo un cambio de paradigma: los niños iban a jugar al monte, en vez de estar en un aula y además con una libertad poco habitual. También nos costó encontrar a profesionales para acompañarlos, pues nadie tenía experiencia o conocimientos en este aspecto. Por otro lado, nuestro interés en poder ofrecérselo a los nuestros hijos hizo que nos lanzáramos a ello con cierta dosis de temeridad, sin importarnos mucho las trabas. Tenemos aún muchos retos por delante, sobre todo en el ámbito administrativo, y agradecemos enormemente que hayan surgido tantos otros proyectos que nos hacen sentir fuertes y unidas. Ojalá esto se traduzca en una aceptación mayor por parte de la sociedad en general y de las autoridades educativas, en particular.

Imagen de Grupo de Juego en la Naturaleza Saltamontes

EDUCACIÓN AMBIENTAL, UN NUEVO PARADIGMA

En la formación de este fin de semana se habló de que hay que distinguir entre educación en la Naturaleza y Educación ambiental…
¿Qué sinergias podría haber entre la educación al aire libre y la educación ambiental?

La educación en la naturaleza y la educación ambiental tienen mucho en común. Ambas pretenden inculcar un estilo de vida coherente con la protección de la naturaleza. Creo que ya pasó la época en que la educación ambiental tenía un discurso radical y culpabilizante, y se orienta ahora hacia la creación de un vínculo con el medio natural mediante el conocimiento y la comprensión. La educación en la naturaleza está muy enfocada a las emociones, a las experiencias y a los vínculos y puede sentar una base muy sólida para que la educación ambiental, algo más orientada a la creación y refuerzo de conocimientos sobre la naturaleza y a un público mayor en edad. La primera hace innecesaria una educación ambiental muy de base, pero puede proveer de un suelo fértil para una educación ambiental de gran calidad, con un contenido más complejo y con mejores garantías de resultados a largo plazo. Ambas, pues, se necesitan y complementan muy bien.

EDNA Y CÓMO PROMOVER ESTE MODELO EDUCATIVO

Entre todas estas cosas, eres integrante de la Asociación EDNA de Educación en la Naturaleza ¿Qué es EDNA y qué persigue?

EDNA es una asociación que aglutina a personas y entidades interesadas en el enfoque de la educación en la naturaleza, tal y como lo he explicado arriba. Representa, en este sentido, a la mayoría de los proyectos de este tipo que hay en España. Igualmente provee de asesoramiento y acompañamiento a proyectos emergentes, formación para profesionales interesados, publicaciones, eventos y otra serie de medidas que refuerzan el movimiento unido en pro de la educación en la naturaleza es una asociación que aglutina a personas y entidades interesadas en el enfoque de la educación en la naturaleza, tal y como lo he explicado arriba. Representa, en este sentido, a la mayoría de los proyectos de este tipo que hay en España. Igualmente provee de asesoramiento y acompañamiento a proyectos emergentes, formación para profesionales interesados, publicaciones, eventos y otra serie de medidas que refuerzan el movimiento unido en pro de la educación en la naturaleza.

SOMOS NATURALEZA: LA RECONEXIÓN Y UN BENEFICIO SOCIAL

Solemos vernos como algo externo a la Naturaleza. Como un “ella” y un “nosotros”. Tengo un amigo que cada vez que nos encontrábamos en algún espacio de la Naturaleza, decía que le gustaba cerrar los ojos y verse a sí mismo como parte de ese paisaje, dejando de ser un espectador apartado.  Reconectar con nuestro yo como parte integrante de la Naturaleza…

¿Qué nos aporta de manera individual? ¿Y qué puede aportar al colectivo de la sociedad tomar consciencia de nuestra esencia más vinculada a la Naturaleza?

Es cierto que cada vez estamos más alejados de nuestra esencia natural. Como seres vivos que somos, estamos intrínsicamente unidos a todo lo natural. Y, sin embargo, padecemos de un serio caso de “biofobia”: nos asustan los insectos, nos disgusta ensuciarnos con el barro, nos pica la hierba, padecemos el tiempo inclemente… Cuando éramos pequeños, todo eso no nos importaba nada. ¿En qué momento cambiamos? No lo sé, pero lo cierto es que podemos reaprender a conectar. Aparte de ayudarnos a recuperar nuestro niño interior, conectar con la naturaleza mejorará nuestro bienestar físico y mental, reforzará nuestra salud, nos aportará serenidad y disfrutaremos, sencillamente, de estar ahí fuera.

A escala social, recuperar ese vínculo nos hará ser mejores personas: más serenas, más compasivas, más empáticas. Valores francamente necesarios en nuestra sociedad.

JUGAR AL AIRE LIBRE

Todo un libro dedicado a la acción de jugar, y no sólo de jugar, sino sobre el juego libre y espontáneo y además en la Naturaleza.

Ya sólo las primeras páginas de tu libro, en la presentación, me han transportado a mi propia infancia, y realmente me conmoví al recordar esos momentos juego que describes. Me generó entre nostalgia y felicidad por aquello vivido. ¿De qué se le dota a un niño cuando tiene tiempo de jugar de esa manera, y por tanto de poder tener esas vivencias y recuerdos?

En esas primeras páginas rememoro una cabaña que me hice cuando era pequeña, en un lugar apartado cerca de mi casa. Cabañas como éstas son esenciales para la construcción de la personalidad del niño. Representan la transición de la niñez más apegada a los padres hacia una infancia más independiente, camino ya de la preadolescencia. En ellas se forjan los sueños, los anhelos, los deseos, los intereses y, sobre todo, las amistades y la identidad individual. Se trata de lugares construidos por el propio niño, con lo que ello conlleva de autonomía, autodeterminación, confianza en uno mismo, asertividad. Además, están alejados de la mirada del adulto, que a veces ni siquiera conoce su existencia. Así aprende al niño a manejar los riesgos, a ser flexible y resiliente, a tener recursos propios para solucionar problemas y resolver conflictos. Todas estas habilidades no se conseguirán acariciando la pantalla de un móvil. En la vida adulta, poder recuperar esos recuerdos no es sólo fuente de placer, sino de satisfacción por lo vivido; de una dulce nostalgia que nos transporta a momentos felices y de crecimiento personal. Al fin y al cabo, es más fácil recordar una aventura en el campo a cualquier tarde frente a la tele, que seguro que fueron y son más frecuentes.

El juego al aire libre ¿Tanto o más importante que aprender inglés, programación o algún deporte? ¿qué les aporta en el ahora y para su futuro el juego fuera?

El juego al aire libre reúne todas las características del aprendizaje óptimo que nunca podremos obtener si éste es dirigido desde arriba y mucho menos en un entorno académico. El juego libre resulta en un aprendizaje máximo por su carácter de autónomo y motivado de forma intrínseca.  Es fuente de placer, pero sobre todo de libertad. Aprendemos con él a tomar nuestras decisiones, a responsabilizarnos de nuestros actos y, en definitiva, a tomar las riendas de nuestras vidas. Cuando el juego es dirigido, la motivación se atenúa significativamente y el aprendizaje es exógeno, no necesariamente llegando al fondo de nuestro ser. Si, además, el juego libre se hace, valga la redundancia, al aire libre, añadimos los beneficios para la salud física y mental a los que me refería antes.

¿Cómo recomendarías a un padre o a una madre acompañar ese juego libre para que se de en plenitud?

Como madre, sé lo difícil que es acompañar el juego libre. Podemos tener la tentación de ponernos a jugar con los niños. O tal vez prefiramos dejarles jugar en un lugar más controlado (léase, en interior), para así poder dedicarnos a otros quehaceres. Acompañar el juego libre sólo se puede conjugar, como dice Tonucci, con el verbo “dejar”. De dejar hacer, “laissez-faire”, siempre observando y atendiendo a sus necesidades, adecuándonos como es lógico a las propias de su edad. Somos como la mosca en la pared, que todo lo vemos, pero nadie nos mira. Rápidas de reacción si la situación lo requiere, pero pacientes y tranquilas para dejar que el juego se despliegue en toda su riqueza, sin interrupciones innecesarias ni banalizando aquello que estén haciendo.

Jugar al aire libre, estamos de acuerdo que es un básico imprescindible para un buen desarrollo infantil, pero parece que sólo lo vemos claro si hace buen tiempo. ¿Pero qué pasa con esos momentos del año, que pueden ser muchas semanas, en que hace frío o le da por llover? Desde la cultura escandinava que investigaste en su momento, o incluso desde vuestra propia experiencia en Saltamontes, ¿cómo se plantea esto?

Después de vivir unos cuantos años en diferentes países, me quedó claro que la percepción del “mal tiempo” es un artefacto cultural. Si pensaran lo mismo que nosotros, en Bergen (en Noruega, donde llueve tres cuartas partes del año) no sé cuándo saldrían a la calle. De los escandinavos aprendí que “no hay mal tiempo, hay mal equipo”. En esos países invierten una considerable parte del tiempo en educar a los niños a salir a la calle bien equipados, esfuerzo que renta enseguida, pues con pocos años juegan tan felices en la lluvia y en la nieve. En cambio, en nuestra cultura mediterránea, no prestamos mayor atención al calor, pues sabemos convivir con él desde tiempo inmemorial y nos protegemos del sol adecuadamente. Así pues, si enseñamos a los niños a protegerse de los elementos con la ropa adecuada a cada caso, jugarán al aire libre sin sentirse incómodos por ello.

Imagen de Grupo de Juego en la Naturaleza Saltamontes

A veces veo niños en edades en las que yo hubiera estado aun jugando, sentados en cualquier lugar de una plaza, enganchados a los móviles, sin apenas interacción ni entre ellos ni con el entorno. ¿Están dejando de jugar prematuramente? ¿Responsabilidad de una también prematura accesibilidad a las tecnologías?

Asunto espinoso éste. Los móviles (y derivados) son herramientas que creo que aún no hemos aprendido a manejar adecuadamente. Como herramientas que son, no son las “culpables”, sino que somos los adultos los primeros que damos mal ejemplo a los jóvenes y a los niños, en su uso. Está claro que facilitan un tipo de estimulación y recompensa inmediatas que la naturaleza no da y que con el juego se tardaría tiempo en obtener, razón por la que resultan tan atractivos. Aún no sabemos a dónde nos va a llevar este distanciamiento de la naturaleza, del juego y de nosotros mismos, pero no pinta de momento muy bien. Quisiera confiar en la inteligencia del ser humano, por un lado, y el poder que tiene la naturaleza para hacerse notar, por otro, para que al final encontremos un equilibrio entre los beneficios que nos da la tecnología y la necesidad de reencontrarnos con nuestra esencia natural.

La estimulación y la recompensa inmediata, ese poso que nos dejan las tecnologías. El tenerlo todo de inmediato, a un click. Pero en la naturaleza, en la vida, los ritmos son otros. También hablamos en el curso de cómo nutre emocionalmente a los niños la vivencia de los ritmos de la naturaleza, donde los tiempos son otros y donde reina la incertidumbre. ¿Podrías hablarnos un poquito de esto?

La naturaleza es en este aspecto una gran maestra. Por mucho que podamos adquirir bienes materiales al instante -si tenemos el dinero para ello- la vida no nos viene cuando queremos, sino cuando surge. Y como dice el viejo adagio, “la vida no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa”. La naturaleza nos enseña a tener paciencia, pues no podemos acelerar sus ciclos y procesos; a aceptar la incertidumbre, pues es cambiante; a asumir riesgos, pues no hay una red que nos proteja; a ser resilientes, pues no siempre nos muestra su cara más amable. En fin, nos adiestra en habilidades que nos serán imprescindibles para aceptar los avatares de la vida y capear las dificultades que ésta nos pueda traer.

MIRAR DESDE UN PRISMA CIENTÍFICO

Otra de tus muchas facetas, es la de científica. De hecho, recientemente has recibido el premio extraordinario a tu tesis doctoral, en la Universidad de Barcelona. Una tesis dedicada a la gestión sostenible de los paisajes de la sal. Porque además eres una experta en este campo de nuestro patrimonio, las salinas de interior. ¿De qué manera el prisma científico, te hace ver estos aspectos del juego y el contacto con la Naturaleza en la infancia? ¿Crees que hace falta más cultura científica en nuestra sociedad y en la información que recibimos?

en la universidad, la educación en la naturaleza y mis publicaciones. Puede parecer una mezcla muy ecléctica, y de hecho lo es en forma, pero no en el fondo. En todos esos ámbitos subyace en mí el deseo de transmitir la necesidad de recuperar la conexión con la naturaleza, de incidir en su cuidado y en el agradecimiento por lo que ella, pese a todo, nos da.  Creo que, en efecto, falta reforzar el conocimiento científico -y su divulgación- sobre la importancia que tiene el juego al aire libre para el bienestar humano y, por extensión, del planeta. Los escasos trabajos sobre el tema que se van haciendo en nuestro país apenas logran hacerse ver y todavía se interpreta ese regreso al juego al natural como una excentricidad de unos pocos iluminados. Ojalá ese conocimiento percole hacia las familias, que a su vez podrán ejercer presión sobre las fuerzas políticas, para que entre todos entendamos que no es una moda pasajera. Que volver a la naturaleza es recuperar nuestra esencia. A través del juego, y de tantas otras maneras….

SORTEO DE UN EJEMPLAR FIRMADO DE “JUGAR AL AIRE LIBRE”

Ahora os dejamos este sorteo especial: un ejemplar del libro “Jugar al aire libre” firmado por Katia Hueso.

El sorteo se hará a través de la cuenta de INSTAGRAM @amphibiakids entre el 27 y el 30 de marzo, ambos incluídos.

El sorteo se realizará el 1 de abril a través de Sortea2. El resultado se comunicará el mismo día en redes.

Para participar, tendréis que hacer lo siguiente:

  • Seguir la cuenta de Instagram @amphibiakids
  • Ir a la imagen del sorteo y escribir un comentario diciendo porqué te apetece tener este libro.
  • Etiquetar en el mismo comentario a al menos dos amistades a las que creas que le puede encantar este libro. Sólo se contabilizará un comentario por perfil de Instagram.

*sorteo sólo válido para residentes en la Península y Baleares

Espero que te haya gustado la entrevista. Muchas gracias a Katia por tu tiempo y por tu gran trabajo.

Si quieres adquirir alguno de sus libros, puedes hacerlo AQUÍ

Para seguir de cerca su trabajo, puedes hacerlo en su cuenta personal de Facebook o a través del perfil de Grupo de Juego en la Naturaleza Saltamontes

Y si crees en una infancia con mucho juego libre y contacto con Naturaleza, comparte esta entrevista 🙂

Ines Redondo

Ya fuera fantaseando con ser veterinaria rural, o bióloga como finalmente fue, fui una niña que vivió su primera infancia en la urbe y que se fascinaba con la idea de vivir cerca de la Naturaleza. Cada vez que íbamos a las dehesas y los montes de la Sierra del Guadarrama la sensación era de asombro, de curiosidad, disfrute... de sólo querer estar ahí. Ahora ya con la distancia lo resumiría con la palabra conexión. Ni veterinaria, ni ejerciendo la biología, pero sí acompañando y favoreciendo a nuestra manera que nuestro hijo e hija puedan vivir esa misma conexión con la Naturaleza y también con ellxs mismxs.

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