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Riesgos de NO salir a jugar en invierno

Riesgos de NO salir a jugar en invierno

Hay muchas creencias alrededor del frío y el mal tiempo, que hacen pensar que estar expuestos a bajas temperaturas es algo peligroso y nocivo para la salud de los niños y niñas.

Lejos de eso, salir al aire libre en épocas invernales reporta muchos beneficios. Sin embargo, en este post no quiero centrarme en éstos. Y es que siempre se habla de los beneficios, y me da la impresión de que finalmente queda en algo como, bueno, pues si se hace genial, pero si no, pues tampoco pasa nada.

Pero, ¿de verdad no pasa nada? Una estación casi entera metidos en espacios cerrados casi de continuo, ¿no tiene consecuencias?

Pero antes de verlas, reflexionemos sobre qué creencias y limitaciones tenemos nosotras como adultas que hacen que queramos permanecer en casa cuando hace “malo”

CON EL FRÍO Y EL MAL TIEMPO, SE PONEN ENFERMOS

Ésta es la madre de las creencias con respecto al mal tiempo y los niños. Nos les puede caer un ápice de frío o lluvia, porque se van derechos a la fiebre y los mocos.

Se cree que el hecho de salir fuera y “coger frío”, provocará en los más pequeños resfriados o neumonías. Nada más lejos de la realidad, que el frío provoque perjuicios en la salud, tiene muchísimos matices. Lo que hace enfermar son principalmente los patógenos.

Hay un post estupendo de Lucía mi pediatra que desmitifica un montón de ideas de este tipo y quita muchos miedos que al final no tienen fundamento. Os lo enlazamos al final.

SENSACIÓN DE INCOMODIDAD VS PELIGRO REAL POR EL FRÍO

Muchas veces, instamos a los peques a que se abriguen aún más de lo que están, o incluso a meterse en casa en base a nuestra propia sensación de frío. Como yo tengo frío, él o ella, también. Y no siempre es así. Es más, pienso que para algunos niños y niñas, la sensación ligera de frío es una incomodidad relativa y totalmente asumible (hablando siempre de condiciones de bajas temperaturas no extremas). Vistiéndolos adecuadamente para el mal tiempo, nos dará mucha tranquilidad al saber que prevenimos situaciones de potencial riesgo real por frío.

jugando en circuito de agua

Si de todos modos, queremos tener una idea de primera mano de cómo está su cuerpo lidiando con el frío o la lluvia, podemos estar atentas a determinadas señales, como la tiritona o empalidecimiento de la piel, que nos pueden indicar si están perdiendo demasiado calor y que es hora de abrigarlos más o directamente retirarse.

VIVIMOS EN UN PRIVILEGIADO CLIMA MEDITERRÁNEO (ATLÁNTICO EN EL NORTE)

¿De verdad hace tanto frío? Vivimos en un sitio donde las temperaturas más extremas se encuentran en sólo unos pocos lugares y en determinadas circunstancias.

En países con inviernos mucho más duros, incluso las autoridades sanitarias recuerdan a las familias y escuelas la importancia de que niños y niñas salgan a diario, porque los riesgos de salir son mucho más asumibles que los perjuicios de una vida de interior.

Aquí mismo, en las escuelas en el bosque cada vez más comunes en nuestro territorio, salen a diario a la Naturaleza en invierno también.

Tenemos la suerte de vivir en entornos en los que que en cualquier momento, ante la mínima señal de peligro real por frío, podemos ir a un lugar a resguardo y a entrar en calor en seguida.

niños nieve

Y no, no estamos hablando de poner a nuestros hijos en situaciones extremas, como subirlos a los Pirineos en plena ventisca, o dejarlos expuestos al viento estando mojados. Tampoco a llegar al borde de la hipotermia. Estamos hablando del día a día, de lo cotidiano, de salir al parque, a patinar o a salir al campo de forma frecuente también en invierno.

Tengo constancia de un mismo parque a rebosar cada tarde de niños, menos en invierno que se convierte en un lugar desértico. Hablo de seguir habitando la calle y los exteriores con normalidad.

RIESGOS DE NO SALIR AL AIRE LIBRE EN INVIERNO:

Entonces, ¿qué consecuencias puede tener estar gran parte del tiempo, día tras día, en espacios cerrados?:

  • Sedentarismo. Si salen del cole y de ahí marchan a casa, la actividad física de un número enorme de niños se ve reducida drásticamente en los meses de invierno. Y ojo, que son 3 meses semana arriba o abajo. De sobra son conocidos los efectos perniciosos de un día a día sedentario (sobrepeso, obesidad, futuro riesgo cardiovascular, etc). Salir a jugar es de lo mejorcito en cuanto a actividad física se refiere.
  • Reducción de las opciones de juego. Si van de cole a casa, el espacio de actividad y posibilidad juego se reduce enormemente. Luego vienen muchos dilemas sobre qué actividades y propuestas hacer a los peques cuando hace malo. Más tiempo de juego al aire libre sin duda en una gran opción, y además nos quita el quebradero de cabeza de tener que mantenerlos entretenidos, porque en casa se suben por las paredes.
  • Mayor posibilidad de caer frente a una pantalla. Consecuencia casi inevitable de lo anterior. Y sabemos lo conflictivo que es esto en muchas casas. Es más fácil ofrecer actividad y juego al aire libre como alternativa, que andar con restricciones y limitaciones, que suelen caer bastante mal a los peques por lo general.
  • Aumentan las probabilidades de contraer alguna enfermedad infecciosa. Es en los espacios cerrados donde residen todos esos virus y bacterias que nos causan las más comunes enfermedades del invierno. A más tiempo expuestos a estos entornos, más probabilidades de contagios. Además, estar en contacto con el frío, aumenta las defensas.

Mayor y menor

  • Déficit de Vitamina D. Ojo que les damos leche enriquecida en calcio, que sin la vitamina que nos da el sol y que sirve para fijarlo, no vale de nada 😉
  • Aumento de casos de miopía. La vista también sufre por estar demasiado en espacios interiores. La menor exposición a la luz natural y no tener mayor distancia focal, parecen ser las causas. Ampliemos sus horizontes a diario.
  • Perdemos una oportunidad excelente para potenciar su resiliencia física y emocional. Salir en condiciones de mal tiempo les proporciona un reto con el que se ven capaces de lidiar. Esto favorece una mejora de su autopercepción, les ayuda a afrontar problemas desde la confianza en sí mismos. Privarles de estas pequeñas situaciones de reto físico, de estar expuestos a la meteorología invernal, de superar las condiciones incómodas, en realidad les debilita. Sobreprotegiéndoles de esta manera, de adultos les costará mucho más trabajo poder lidiar con ciertas adversidades. Todo esto da para un post entero, porque es interesantísimo.

NO ALIMENTEMOS LAS CREENCIAS Y LOS MIEDOS EN CASA

Ok, ya tenemos más o menos claro que merece la pena ir a la calle también en invierno, pero tenemos construida una cultura del mal tiempo, que tiende a ser negativa en casa. Esto también se puede transformar.

Refirámonos al frío como algo inherente a la vida, con lo que hay que convivir durante un número de semanas al año. Ni bueno, ni malo… es y ya está. O en todo caso, destaquemos lo bueno y lo bello que tiene.

El aprender a vestirse adecuadamente y salir, puede incluso llegar a convertirse en un ritual hermoso.

Niños en el bosque

Si hablamos negativamente del frío como algo de lo que hay que huir porque te hace enfermar o es incómodo, haremos que crezcan con esa creencia limitante. Frases como: “corre a dentro que hace frío” o, “no salimos, con el frío que hace” o “qué tiempo más asqueroso hace”, están haciendo poso poco a poco. Oye, y si hay un día o dos que realmente no nos apetece naaaada salir ni un ratito, porque no tenemos el cuerpo para ello por lo que sea, a mí me gusta dar otro sentido a ciertas afirmaciones, sin tener que involucrar necesariamente al mal tiempo. Por ejemplo:

  • No salgamos que hace malo. En su lugar: hoy me apetece estar en casa.
  • Quiero volver a casa, que hace frío. En su lugar: hoy no me he vestido adecuadamente para estar fuera. Me siento incómoda y prefiero volver a casa.

MAMÁS Y PAPÁS…… ¡VISTÁMONOS  ADECUADAMENTE TAMBIÉN!

Y hablando de vertirse para estar fuera…. Normalmente pensamos que es a ellos a los que hay que sobreabrigarlos, pero en realidad están activos y generando calor. Es probable que incluso les sobre alguna capa en ciertos momentos. Somos nosotras las que solemos estar quietas, quedándonos como tempanitos. Eso suele ser frecuente desencadenante de una vuelta a casa prematura. Normal: las estamos pasando canutas con los pies helados.
Así que preparémonos para estar a gustito. Usar ropa térmica y cómoda, asegurarnos tener pies, manos y orejas abrigadas, que suele ser de lo que más nos reconforta. Ingeniarse  una pequeña esterilla, cojincillo o algo sobre lo que poder sentarte y mantener el trasero aislado. Y como no, un pequeño termo con alguna bebida calentita, da la vida. Si llueve, o puede hacerlo, pues ir preparadas con vestuario impermeable también.

Que vean lo bien que nos adaptamos al invierno y convivimos con él. Y de paso, beneficiémonos también de todo lo bueno que nos da el frío para nuestra salud.

familia aire libre

A mi, personalmente me cuesta lo suyo lidiar con el frío. Creo que tengo un poco de sangre reptiliana. Cuando hace frío fuera, tengo tendencia a aletargarme. Sin embargo, pienso en lo que nos perdemos estando en casa, en lo que dejamos de experimentar, y en lo bien que nos sienta salir a expandirnos.

¿Significa que si no apetece o no hay ganas de salir nos tenemos que sentir mal? No. A nosotros nos pasa. No salimos toooodos los días, pero si ponemos consciencia en ello, darnos cuenta de si llevamos un par de días demasiado encerrados y hacer un esfuerzo por salir. Y sobre todo, de no cortar las ganas de los peques de jugar fuera. Y se trata de dar la importancia que merece, al hecho de salir al aire libre.

Además, les contemplo jugar, disfrutando, moviéndose. Estoy tranquila porque están bien equipados y cómodos. Disfruto viendo cómo aumentan sus capacidades de adaptación y resiliencia. Siendo consciente de todo lo que ganan en salud física y emocional. Todo esto hace que mi motivación y disfrute por esar fuera con ellos aumenten

PD: Aquí os dejamos el enlace al post de Lucía Mi pediatra: Verdades y mentiras en torno al frío y los niños

 

Ines Redondo

Inés Redondo - Co-Fundadora de Amphibia Kids

Esta entrada tiene 4 comentarios

  1. Hola!

    estoy totalmente de acuerdo con lo que escribes. Es increíble que se siga pensando de esa forma y se crea que es más conveniente quedarse en casa.
    Saludos!

    1. ¡Hola Miguel Ángel!
      Es un cambio que hay que ir haciendo en mentalidad y costumbres. El mensaje de en invierno sofá y manta ha calado demasiado… jaja.
      Muchas gracias por tu comentario.
      ¡Saludos!
      Inés.

  2. Soy alemana y allí tenemos totalmente asumidos que hay temporadas de mal tiempo pero que salimos igual. Aquí en España mi hija y yo a veces somos las únicas en el parque en días lluviosos o fríos. Por cierto mi hija no se pobe enferma casi nunca

    1. ¡Hola Bárbara!
      Sí, creo que hay un componente cultural bastante fuerte en este asunto de la conviviencia con el frío. No lo llevamos muy bien y se percibe en ocasions como algo que evitar a toda costa. Nos consta lo bien que lidiais con las bajas temperaturas en el Norte de Europa, y es una inspiración.
      Muchas gracias por tu aportación.
      ¡Un saludo y a conquistar los parques!
      Inés.

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