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Propuesta familiar para el Otoño – Un telar estacional

Propuesta familiar para el Otoño – Un telar estacional

Saludamos con alegría al otoño y lo que esta temporada nos trae. Soy María, de In Natura y, como os anunciamos en esta entrevista, este trimestre vengo con una propuesta familiar estacional relacionada con el Otoño. Una propuesta que nos invita a caminar, a observar y recolectar… para después, construir juntos… nuestro telar del otoño.

Es una propuesta que se puede hacer íntegramente en la naturaleza o, si el tiempo lo permite y acompaña, realizarlo al calor de la chimenea en una tarde lluviosa (sí, sí, has leído bien….gracias a la lluvia, la niebla o el frío tenemos la oportunidad de hacer esta propuesta al calorcito del hogar). También puede realizarse en un solo día, pero está ideada para hacerla en un par de días o tres teniendo en cuenta todo el proceso. Ahora entenderéis por qué…

Este otoño os traigo la propuesta de hacer un telar otoñal y regalárselo a algún árbol o rincón del bosque al que le queramos agradecer y hacer un mimo especial.

Por eso, comenzaremos saliendo a la naturaleza con la “mirada de exploración”, de ver qué cosas son las habituales en esta época del año y que, por tanto, podrían ir en nuestro telar para representar el otoño. ¡Y buscando los palos para nuestro telar!

Con esa mirada de exploradora me he encontrado con tesoros como estos:

“La Seta que quería viajar por el mundo” y “Amphibia, la salamandra de Samhain”

Estos son de los tesoros que es mejor ver y disfrutar en el instante, pero dan mucho pie a buscar, a sacar nuestra guía de setas y anfibios e incluso jugar a inventar la increíble historia de “Amphibia, la salamandra de Samhain” o de “La Seta que quería viajar por el mundo”….

Y caminando caminando encontré… ¡palos para mi telar!

Yo lo he hecho con 6 palos, pero puede ser un telar ¡muuucho más grande! Lo que sí que os recomiendo es que hagamos un telar tipo cuadrícula. En este caso, vamos a tratar de minimizar nuestro impacto medioambiental usando menos cuerda o lana de lo habitual porque vamos a dejarlo en el bosque así que si podemos hacer “residuo cero” mejor. Por ese motivo no vamos a usar ni lana ni clavos, sino cuerda biodegradable, por ejemplo de yute.

En este primer paseo podemos centrarnos en recolectar, tanto los palos como aquellos elementos de la naturaleza habituales en otoño y que queremos que estén en nuestro telar. Quizá esta parte nos lleve algún paseo más 😉

Seguidamente comenzamos con el anudado. Si os apetece practicar la cabuyería es un buen momento para hacer el “ballestrinque” y el “nudo cuadrado”.

Puedes practicar cabuyería u observar qué nudos hacen los niños y cómo se las ingenian

Una vez que ya tenemos hecho nuestro entramado, vamos a comenzar a colocar los materiales que hemos seleccionado para nuestro telar otoñal.

¿Qué he encontrado en mis paseos?

Recolectando naturaleza de Otoño

  • Helechos secos
  • Corteza de Eucalipto
  • Hojas secas de castaño y roble que hemos ido cosiendo con agujas naturales (las hojas del pino nos sirven para esta función)
  • Hiedra de una poda hecha en casa
  • Juncos de la ladera de un pequeño río

Y una vez colocado en nuestro telar, nos vamos a pasear de nuevo, pero iremos con la mirada del agradecimiento, con las ganas de realizar un regalo al bosque y encontrar un lugar especial para nuestro telar. ¿A qué rinconcito del campo, bosque o montaña queremos hacer un regalo?

Mientras colocamos nuestro telar podemos decir por qué seleccionamos este sitio. Es una forma de verbalizar emociones y de poner reflexión a nuestros actos.

Un telar de Otoño bien acompañado 🙂

¿Cómo cambiará nuestro telar con el paso del tiempo, de las lluvias y el sol? ¿Lo moverá el viento? ¿O los animales? ¿Nos encontraremos habitantes que hagan de él su hogar?

Vuelve tantas veces como desees. Tu telar y el bosque siempre te lo agradecerán

María Mayorga

No me crié en el campo, pero recuerdo con gran cariño y entusiasmo mis veranos en la Sierra de Guadarrama, el olor a pino, las caminatas por las montañas y los pósters de naturaleza que llenaban la cocina de mi tía. Con los años, el olor a cantueso, a tomillo, a jara... Con los años, las piedras de granito, el calor del sol, la hierba mullida... Llevo años viviendo en zonas de naturaleza y años sintiendo que los niños de hoy tienen que volver a tocar la tierra, a meterse en los charcos, a jugar con el barro y a trepar. Porque somos juego, somos vida, somos naturaleza. Let's Play Outside! www.escuelainnatura.com / info@escuelainnatura.com

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