De charcos y Herramientas

De charcos y Herramientas

Damos comienzo a una nueva colaboración entre Bibiana Marful del proyecto Nenea, medrar creando, María Mayorga, de In Natura e Inés Redondo de Amphibia Kids.

¿Nos vamos de charcos?

¡Así es! y para sumergirnos en ellos, necesitamos saber cómo hacerlo. Cuando hablamos de charcos, nos referimos a materiales y ropa que nos ayudan a que la experiencia de la inmersión sea apasionante. Veremos qué ropa pueden usar los niños y niñas, qué ventajas y bondades muestra e incluso debilidades. Porque los charcos son una maravilla para la infancia y mejor saber cómo escurrirlos y sacarles el mayor jugo posible.

Foto cedida por Wild Me

Cuando hablamos de herramientas, ¿de qué hablamos?

Hablamos de herramientas como navajas, taladros, sierras de diferentes formatos u otros útiles que acercan a niños y niñas al bricolaje, la exploración de la carpintería y su conexión con la creación de proyectos.

A  modo de introducción para la sección, nos hemos entrevistado entre nosotras. Ha sido divertido, la verdad, y esperamos además que os de una pista de qué vais a ir encontrando en sucesivas publicaciones, salidas de esta colaboración que nace.

Ines Redondo Amphibia Kids

¿Por qué te decides a ampliar el catálogo y pasar de ropa a herramientas para niños y niñas?

Ha sido una evolución natural,como un crecimiento orgánico.

Cuando teníamos el grupo de juego en la Naturaleza en Asturias, en el espacio que teníamos hubo que hacer muchos trabajos de adecuación del terreno, esencialmente abrirnos paso entre una jungla de zarzas y helechos. No había día que no hiciéramos algún trabajo. Los peques, siempre querían colaborar, querían agarrar la pala, el rastrillo o las tijeras de poda. Y aunque se lo facilitamos, eran de unas dimensiones y un peso que no les era viable para poder realizar esos trabajos. Lo que era obvio, es que la voluntad y las competencias las tenían. Sólo que no estaban a su escala.

Lo mismo a la hora de cortar alimentos. Tras observar como tanto allí como en casa, querían colaborar en la preparación de las comidas, también se les facilitaba la posibilidad. Si vas con la idea de que si le das un cuchillo, ha de tener poco o nada de filo, acaban desesperándose y terminan por abandonar tras tratar de cortar la segunda zanahoria con un cuchillo de mesa. Yo también desesperaría. Ahí vimos que necesitaban poder hacer también el trabajo con eficiencia, donde vieran que había un progreso en sus objetivos, y que lo hacían con facilidad. A partir de ahí, facilitamos cuchillos para cortar de verdad. Siempre mostrando cómo hacerlo con seguridad y permaneciendo a su lado.

Es claro que los niños y las niñas, como en otros ámbitos de la vida y el aprendizaje, quieren hacer lo que observan a su alrededor. Una de esas cosas, es el manejo de las herramientas. Y además tienen capacidad para aprender a usarlas de forma segura y competente.

Siempre nos ha inspirado mucho ver cómo se desenvuelve la infancia en otros lugares del mundo, como en el Norte de Europa. De ahí nos ha quedado claro que con la ropa adecuada, se puede salir a jugar haga el tiempo que haga. Introducir las herramientas era el siguiente paso necesario. Niños y niñas que como anfibios, pueden desenvolverse con soltura en distintos medios, y que además cuentan con una mirada adulta que confía en sus capacidades para usar herramientas, de las que sacarán mucho partido en sus procesos creativos y de juego en el medio natural.

En el momento que descubrí que existía toda una gama de herramientas de verdad (que taladran, que cortan… que funcionan) y además totalmente adaptadas para manos infantiles, no hubo duda alguna, había que ofrecerlas.

¿Qué criterios tienen que cumplir esos nuevos materiales para que sean considerados “amphibios”?

Es esencial que funcionen bien. Deben tener filos con un buen afilado, ser consistentes y sólidas. Al fin y al cabo, tienen que tener todas las cualidades que pediríamos a cualquier herramienta que compraríamos las adultas. Nunca confiaríamos en un cuchillo que no corta o cuya hoja no está insertada en el mango de forma sólida. Eso no sería seguro y además no nos permitiría hacer el trabajo con eficacia.

Luego que sean de un tamaño mínimamente adaptado a sus manos. Con sus medidas de seguridad propias de estar aprendiendo a usarlas (como las guardas de los dedos en los cuchillos, por ejemplo)

¿Qué buscas en los materiales que incluyes en tu catálogo?

Importante que sean materiales de buena calidad y duraderos, tanto como en la ropa, como en las herramientas o el material de exploración de la naturaleza. Me gusta pensar que cuando se hace una inversión en este tipo de cosas, siempre se haga con la idea de que va a ser algo que durará años en una familia. O como sucede en el caso de la ropa, que bien cuidada, pueda pasar tranquilamente de un hermano a otro.

Y una excelente forma que tengo de verificar todo esto es ayudándome de los consejos de otras personas con experiencia, que en su gran generosidad me dan feedback y recomendaciones sobre los materiales. Cómo vais a hacer ahora también María y Bibi en los sucesivos post 🙂

Cada maestrillo tiene su librillo, ¿qué miran los niños y niñas en las herramientas?

Las herramientas tienen un poder de atracción en sí mismas, los niños y las niñas tienen claro que hay herramientas que “no son para peques” y eso es, per se, una provocación. Las miran con esos ojos de… “y cuándo podré yo usar eso, con todo lo que yo podría hacer…” y ves pasar por sus ojos infinidad de proyectos maravillosos que se les están ocurriendo. Cuando ven herramientas que son de su tamaño, que son para que ellos y ellas las puedan usar, y tienen ocasión de hacerlo, se les abre un mundo infinito. Al empezar a usarlas enseguida empiezan a elegir, a tener preferencias, a entender sus propiedades y a desmenuzar su uso.

En el bosque, en el aula, en casa…¿herramientas siempre?

Herramientas siempre con el acompañamiento adecuado. Cuando vemos que un niño de 7 u 8 años lleva (es habitual en otros países) una navaja en la mochila, ha habido un proceso largo e intenso hasta llegar ahí, esos procesos de acompañamiento de los que hablo son fundamentales, tanto para los niños y niñas como para las personas que acompañamos, nos ayudan a entender la progresión en el uso, las diversas dificultades, las destrezas necesarias y la evolución en la comprensión de lo que significa usar herramientas. 

Hay peques, cuando estamos usando herramientas, que me dicen: “esto en casa, mi abuela, no me deja…” o “anda, que si me ve mi padre usando la sierra, que no me deja usar el cuchillo…” pero saben que es una cuestión de las personas adultas que acompañamos y que cada persona y en cada lugar hay unas normas en el uso de los útiles habituales. Es importante que entiendan esto para evitar accidentes por un uso sin esa mirada adulta.

¿Qué sientes que recibe un niño o niña cuando tiene una herramienta entre sus manos?

Recibe confianza, por parte de la persona adulta que acompaña. Cuando le das una herramienta a un peque o a una peque le estás diciendo, sé que puedes, confío en ti, eres capaz. 

Además recibe algo con lo que puede “moldear” el mundo… y eso es parte inherente al juego de niños y niñas, cuando juegan cogen un trocito de mundo y le dan forma, las herramientas son un maravilloso complemento para dar forma a su juego.

Crees que es necesario que los adultos que acompañan a los peques aprendan a usar las herramientas? ¿Qué crees que les aporta?

Totalmente. Creo que es coherente con un modelo de crianza o educación donde los niños y niñas son parte activa y protagonista. Se puede co-aprender con ellos y, sin duda, tener unos conocimientos mínimos y básicos creo que son fundamentales para saber desde dónde parto, con qué miedos cuento, qué trucos conozco y qué puedo aportar. 

Las herramientas son un vehículo de aprendizaje increíble y si usamos herramientas, hagámoslo desde la confianza y el conocimiento. Si no controlo una herramienta y tengo cierto miedo o respeto a usarla, la probabilidad de que suceda algo aumenta, porque mi miedo también está en el ambiente. El conocimiento y la práctica restan miedo, nos aportan confianza, seguridad, destreza y conocimiento. Partamos de ahí para poder sembrar eso. 

El uso de las herramientas en la infancia creo que debería ser algo frecuente, cotidiano y habitual. No sólo la parte física se ve implicada en el proceso, sino todas las áreas y competencias que podemos necesitar en la vida. Aparece la necesidad de resolver problemas, de ser creativos y desarrollar nuestro pensamiento lateral creativo, de ser comunicativos, pensar y trabajar en equipo, proyectar y anticiparnos, crear secuencias, ver los procesos… y nos brinda oportunidades como el qué sucede si no nos sale a la primera o no queda como deseábamos. Desde un lugar seguro, de confianza y conocimiento, el uso de herramientas en la infancia me parece algo indispensable y necesario para el desarrollo. Y, desde luego, de las acciones más completas.

¿Cómo puede ser un aprendizaje en conjunto? ¿cómo podemos aprovecharlo para que sea un medio más de conexión?

Para mí es fundamental comenzar con cosas básicas y cotidianas como montar una silla, rallar pan, usar el mortero o colgar un cuadro. Son acciones cotidianas, de vida práctica, que involucran a todo el núcleo familiar y generan disfrute y vínculo. Y, por supuesto, aprendizaje para la familia. Y hacerlo con las herramientas adecuadas es fundamental, independientemente de la edad.

Cuando esto mismo sucede en la escuela, esta se convierte en una extensión del hogar, donde los niños y niñas también son parte activa de los arreglos, los montajes o las creaciones de proyectos. Todos somos parte y, desde un punto de vista más desde el bricolaje, la sinceridad crea conexión. Contar lo que le ha sucedido a la mesa o al refugio invita a aportar soluciones y tener ideas resolutivas; es un aprendizaje grupal donde todos nos sentimos parte, donde sé que puedo expresar mis ideas y donde sé que cuento con gente de distintas alturas y destrezas, que me pueden ayudar a ejecutarlas y hacerlas realidad. 

El bricolaje o el uso de herramientas en la infancia aporta múltiples beneficios a nivel social, emocional, motriz, personal, comunicativo y permite ahondar en áreas, curriculares, personales y hasta vitales, de forma progresiva y en la medida en la que la persona decida. Sin duda, una actividad realmente especial y con una profunda impronta tanto en adultos como en niños y niñas. 

Estamos muy contentas con esta nueva andadura, y esperamos que os sirva de inspiración, a la par que os aporte información útil para poder hacer vuestro propio camino de la mano de vuestros hijas, hijos y alumnado.

Estamos también abiertas a vuestras sugerencias. Si hay algún tema del que os gustaría que habláramos, podéis dejarlo en comentarios.

¡Empezamos! 🙂

Ines Redondo

Inés Redondo - Puddle Manager en Amphibia Kids

Deja una respuesta