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De charcos y herramientas: ¿Cómo elegir la mejor ropa impermeable para el colegio?

Seguimos con nuestra serie de post en colaboración con In Natura, Nenea, medrar creando y Amphibia Kids. Esta vez con un post que se mete de lleno en la sección de los charcos, uno de nuestros lugares de juego favoritos.

Comienza el curso, y entre el equipamiento escolar, va apareciendo como novedad la necesidad de vestuario impermeable para estar al aire libre. Y es que, afortunadamente, cada vez más centros educativos optan por favorecer que niños y niñas salgan al aire libre más tiempo, y que puedan hacerlo incluso cuando llueve o está todo mojado. El currículum, poco a poco está empezando a eliminar techos y paredes para poder desarrollarse también en el exterior. Por no hablar de que los patios naturalizados cobran cada vez más protagonismo en las escuelas. 

Imagen cedida por Wild me

En muchas ocasiones, son las familias las encargadas de hacerse con el vestuario. En otras, será el colegio quien opte por incluir el equipamiento como una parte más del material escolar propio, y que se irá usando durante cursos consecutivos.

Porque sí, el vestuario impermeable, bien mantenido, tiene una vida útil muy extensa. De eso hablaremos más adelante. 

¿Cuál es la mejor prenda para usar en el cole? ¿Qué elijo para mi alumnado o hijo/a?

Esta es una de las primeras dudas, por supuesto. Si con anterioridad no hemos tenido contacto con este tipo de vestuario, al ver que hay distintas opciones, no sabemos bien cuál puede ser la más adecuada: mono, pantalón, peto, conjunto…

Aquí también entran las preferencias personales. Sin embargo, ya tras unos cuantos cursos, se puede ver que hay una clara preferencia hacia los petos y pantalones, que se pueden combinar con las chaquetas en los conjuntos ya hechos. Esto es debido a la versatilidad que muestran en cuanto a poder usarlas en más estaciones del año. Me explico: un peto o un conjunto de peto y chubasquero, puede llevarse con múltiples capas de abrigo debajo en los meses más fríos. Cuando llegan las épocas de entretiempo, donde también puede ser útil llevar algo impermeable, por tener humedad en el exterior o evitar mancharse en exceso, pueden llevarlo con manga corta incluso, evitando así acalorarse en exceso.

Otra opción, no tan extendida quizá, pero realmente interesante en determinadas circunstancias, son los vadeadores. Si el proyecto educativo se desarrolla en un entorno con río o con zonas de encharcamiento importante, esta prenda puede ser definitivamente una genial aliada. Sea como sea, hagan lo que hagan los peques, no les entrará agua. Las botas van soldadas al peto, por lo que independientemente del nivel del agua del charco, podrán estar tranquilos y tranquilas (especialmente quien acompaña), que permanecerán secos toda la jornada.

PlaygroundWaders en el río

Otras familias, bien es cierto, que prefieren tener distintas alternativas de vestuario según la época del año, eligiendo ropa impermeable con forro para el invierno, y para entre tiempo, prendas más ligeras. Una opción también perfectamente válida.

Si nos centramos en los petos, otra ventaja interesante y que hace que sea una elección habitual es que es una prenda muy versátil en cuanto a tallaje. Gracias a los tirantes, pueden regularse y ajustarse con márgenes de hasta 10 cm según la marca. Esto hace que un peto pueda durar más de una temporada, o que pueda servir a peques en un rango de alturas próximo. De este modo, elegir talla es algo más sencillo cuando se trata de elegir para grupos más numerosos.

Y ya que hablamos de tallas… ¿Cómo la elijo?

Es una de las mayores inquietudes, sin duda. No queremos que le quede muy justo,  además preferimos que a ser posible le dure mucho, lo cual es normal. Todas las que tratamos con peques sabemos cuán rápido crecen y cuánta ropa se le queda casi nueva y pequeña. Sin embargo, en el caso de las prendas impermeables, eso ya está previsto. Son crecederas, incluso si escogemos la talla apropiada. Es decir, no es necesario coger una talla o dos de más para que le dure más tiempo. Si hacemos esto, lo que pasará es que le quedará excesivamente grande, y no será cómodo para lo importante: jugar. 

Entonces, ¿cómo elijo la talla? Mejor que por la edad, es hacerlo según la altura, es lo más objetivo. Las marcas con las que trabajamos, lo hacen de esa manera. Entonces, si tu peque mide alrededor de 80 cm, escogeremos la talla 80. Si su altura queda entre medias de dos posibles tallas, iremos siempre a la más próxima. Sin necesidad de rebasarla por lo alto, ya iremos con una prenda perfectamente crecedera.

Texto dirigido a clientes de la marca Celavi: «Siempre hay espacio para crecer» […] Cada talla deja espacio para crecer y está hecha para que los niños estén cómodos y felices […]

Si se trata de vadeadores y botas, lo importante será medir el tamaño del pie. En este caso, habremos de ver las especificaciones de cada marca, que suelen ser algo dispares entre unas y otras. Lo que sí podemos tener siempre en cuenta es que es interesante dejar un centímetro o un centímetro y medio de más para poder meter calcetín grueso, en caso de no ser botas con forro.

Aspectos algo más técnicos a considerar: impermeabilidad y material

También cabe mencionar otras cuestiones. La ropa debe ser cómoda y versátil, sí. Y también debe ser efectiva. A la hora de buscar ropa impermeable, debemos fijarnos un poco más allá de la característica “impermeable”. En muchas ocasiones vemos en las etiquetas eso de “100% impermeable”, sin más información. Debemos tratar de tener información sobre la columna de agua que resiste la prenda, que es un dato más objetivo y nos dará una mejor idea. En el mercado, para ropa impermeable infantil, lo común cuando vas a una gran superficie, es que aguanten una columna de agua de 2000 mm. Según la experiencia, esto puede ser insuficiente. A partir de los 5000 mm ya podemos tener la tranquilidad de que van a poder estar bajo la lluvia largo rato, o sentados en un suelo mojado sin miedo a que el agua traspase.

Otro aspecto interesante es el material del que están hechos. Por experiencia, para un uso intensivo, y una vida útil larga, las prendas de PU son de lo que mejor aguanta y además es fácil de mantener, como comentamos abajo. Sin necesidad de realizar tratamientos impermeabilizantes posteriores. Además, carecen de costuras con hilo visto, lo cual disminuye considerablemente las posibilidades de rotura y entradas de agua.

La clave para que nos duren mucho tiempo: el mantenimiento de las prendas

Retomando lo dicho anteriormente, estas prendas nos pueden durar mucho tiempo siempre y cuando las tengamos en buen estado. Para eso hay dos claves: tenerlas limpias y conservarlas en un espacio adecuado.

  • La limpieza

Las prendas, para que conserven bien sus propiedades de impermeabilidad y transpirabilidad, han de mantenerse limpias. Para ello, estas prendas son aptas para lavar en la lavadora, pero es conveniente que se haga lo mínimo imprescindible para evitar desgaste prematuro del material. Lo mejor, con agua tibia, eliminar los posibles restos de barro con la mano o una esponja suave.

Luego ha de secarse al aire, estirada y nunca junto a fuentes de calor como la calefacción o una estufa.

  • El espacio de almacenamiento o cómo guardar la ropa

Otro de los aspectos más importantes, es cómo guardamos la ropa entre usos. La clave aquí es que no se guarde nunca la ropa húmeda en un espacio cerrado. Si después de salir con lluvia o jugar en los charcos se quitan la ropa, ha de quedar colgada en un lugar aireado. Si de un día para otro y otro permanece la humedad acabará formándose moho con alta probabilidad.

Si se trata de una escuela, es interesante contar con un espacio de percheros cubierto, que no acumule humedad y que tenga buena aireación. Si por algún motivo, es un ambiente cerrado y húmedo, se puede valorar el uso de algún deshumidificador. 

Imagen del espacio de almacenaje de la ropa impermeable del EIM A Caracola
  • Rotar las prendas

Como todo, estas prendas están hechas de materiales muy resistentes, pero no irrompibles. Todo tiene un límite. Es posible que sea interesante contar con un segundo juego de ropa en algunos casos. Si se prevé un uso diario de una prenda, y dependiendo del terreno (en ocasiones puede ser muy erosivo), puede ser ventajoso alternar prendas para no dejar que una sufran un desgaste grande. O quizá si en casa cuesta mucho que una prenda seque de un día para otro por las condiciones ambientales, tener una alternativa nos puede ayudar a salvar la situación.

Y que su vida siga y siga…

Si el vestuario forma parte del material del cole, teniendo un buen mantenimiento, podrá ser usado curso tras curso.

Si pertenece a la familia, podrá pasar a primos, hermanos… Quizá incluso entre familias se pueda organizar algún tipo de banco de vestuario impermeable, o favorecer un espacio real o virtual para hacer intercambios, cuando unos u otros precisen un cambio de talla. 


Esperamos haber puesto un poco de luz en el tema, que el asunto de las prendas adecuadas para estar fuera no sea un quebradero más con el que lidiar a comienzo de curso. Aquí dejamos también enlaces a otros post relacionados con vestuario y escuela, que pueden ampliar información.

Naturalizar el patio: entrevista a Beatriz Ferreira, directora de la Escuela Infantil Municipal A Caracola

Ropa impermeable y autonomía: cómo funciona ahí arriba

Consejos para abrigar a niños y niñas en invierno

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